Desde su fundación y hasta la actualidad, ha sido y es hogar de monjas cistercienses de la orden de San Bernardo, siendo una de las primeras abadías en albergar comunidades femeninas de esta congregación en la península ibérica. Su significativa importancia histórica quedó sellada con su designación como Monumento Nacional en el año 1943

Guía práctica

  • Dirección: Pl. Carretera, 12 Cañas, La Rioja. 
  • Horario: de martes a sábados de 10:30 a 17:30 horas y domingos de 10:30 a 15:00 
  • Tarifas: Visita sin guía 5 euros; con guía 7 euros. La entrada se adquiere únicamente en las taquillas del monasterio el día de la visita. 
  • Qué visitar en los alrededores: Monasterios de Suso y Yuso, en San Millán de la Cogolla; Monasterio de Santa María la Real, en Nájera; Santo Domingo de la Calzada; Ezcaray; y la sierra de la Demanda.

La historia de este monasterio comienza en 1169, cuando el conde Lope Díaz de Haro, alférez del rey Alfonso VIII de Castilla y IV señor de Vizcaya, y su esposa, Aldonza Ruiz de Castro, donan a la orden del Cister la abadía de monjas benedictinas de Hayuela. Sin embargo, este asentamiento, cercano a Santo Domingo de la Calzada, no ofrecía a las religiosas el retiro y la tranquilidad que deseaban, además se encontraba en terreno de disputas entre los reinos de Castilla y de Navarra. En 1170, los condes deciden ceder a la comunidad otros terrenos que poseían en Cañas, villa natal, por cierto, de santo Domingo de Silos. Y allí se trasladan. Díaz de Haro muere al poco tiempo y es enterrado en Santa María la Real de Nájera. Un mes después del fallecimiento de su esposo entra en el cenobio de Cañas su mujer con cuatro de sus hijas más jóvenes, entre ellas Apolonia, de siete años, y Urraca de poco más de uno. 

El monasterio de Santa María de Cañas se encuentra a 40 km de Logroño. Cedida

Apolonia se casará en 1181 con Fernando II de León y siete años después regresará a Cañas huyendo de Alfonso IX de León, hijo de un matrimonio anterior de su marido. Urraca se convertirá en la cuarta abadesa del monasterio en 1225, año en el que morirá su madre, que había donado sus bienes a la abadía. 

La primera abadesa del convento fue Anderquina, la segunda Toda, que se adhirió a la congregación de las Huelgas Reales formada dos años antes, y la tercera Emerenzana, que recibió en el monasterio a san Francisco de Asís. El santo italiano causó una gran impresión en la comunidad, especialmente en Urraca, que al poco tiempo de ser elegida abadesa donó sus bienes a la comunidad. Esta herencia se repartió en dos partes, una para construir un hospicio en Cañas y otra para obras en el cenobio. Diez años después de su muerte, Urraca fue proclamada beata.

Arquitectura

La construcción de Santa María de San Salvador se puede dividir en tres fases: la primera, de estilo románico, de la que apenas quedan restos, principalmente en la parte inferior de los ábsides; la segunda, de estilo gótico, que es la que le da forma al monasterio; y la tercera, correspondiente a las edificaciones posteriores al siglo XVI, que incluyen la finalización de la iglesia y otras dependencias secundarias. A partir del siglo XVIII, se construyeron dormitorios y salas de trabajo, que es donde actualmente residen las monjas. También, en esta centuria se terminó de edificar el claustro. Ya en el siglo XX, entre 1943 y 1975, el cenobio fue profundamente restaurado.

Puerta del claustro a la iglesia. Cedida

El monasterio se halla rodeado por un pequeño muro. En la fachada principal se encuentra la puerta de entrada construida en 1757. Formada por un arco de medio punto, en su parte superior se pueden observar los escudos de la abadía y de la orden cisterciense y una imagen de san Bernardo. Una vez en el interior, lo primero que aparece es el claustro. Del primitivo no quedan vestigios, pues fue derruido. Solamente se conservan las portadas de acceso a la iglesia, a la sala capitular y a la cilla (espacio que servía como bodega y almacén en el siglo XIII). El actual fue edificado entre los siglos XVII y XVIII en estilo neoclásico muy sencillo. 

La sala capitular es otra de las estancias del monasterio que resulta asombrosa. Se compone de dos naves sustentadas por una columna central de la que parten ocho arcos que van a formar las cuatro bóvedas de crucería del techo. Lo más sorprendente es la gran altura de la habitación y el soporte central de la misma que no es frecuente en las salas capitulares de esta orden. 

En la pared del fondo, dos ventanas bigeminadas de forma ojival aportan iluminación a la estancia. En la parte más próxima al muro del fondo se encuentran varios enterramientos de abadesas y en el centro la tumba de Urraca. 

Sepulcro de la beata Urraca Díaz de Haro. Cedida

El sepulcro de la hija de los fundadores, esculpido por Ruy Martínez de Bureba en 1272, es una obra maestra del arte gótico funerario. Está compuesto por dos piezas, la cubierta y la caja, trabajado en todas sus caras y sostenido sobre seis ménsulas con forma de lobo en recuerdo al escudo de su familia, los López de Haro

La cubierta contiene una escultura yacente de la beata con la cabeza oculta por una toca, apoyada sobre dos cojines y cubierto el cuerpo por un hábito cuya parte inferior sujetan tres monjas. En las caras laterales de la caja está representado el cortejo fúnebre. La tumba ha sido abierta en varias ocasiones (1898, 1899, 1933 y 1938), y en todas ellas se encontró el cuerpo incorrupto. 

La iglesia

Continuando con el recorrido, llega el turno de la iglesia. Este templo, de estilo gótico cisterciense, fue erigido en dos fases. La primera tuvo lugar en el siglo XIII e incluye la cabecera y el crucero, mientras que la segunda, llevada a cabo en el siglo XVI, se centró en la construcción de la nave. 

Interior del claustro. Cedida

La entrada se hace a través del claustro, aunque dispone de dos portadas más. La ornamentación interior es escasa, sólo los capiteles de las columnas se adornan con motivos vegetales como ocurre en casi todo el monasterio. 

La iglesia cuenta con dos naves que terminan en un profundo presbiterio iluminado por amplios ventanales góticos situados en dos niveles. 

El retablo mayor, del siglo XVI y estilo renacentista, cuenta con cinco pisos de altura y siete calles que acogen pinturas y esculturas sobre la vida de la Virgen María. Fue encargado por la abadesa, Leonor de Osorio, a Guillen de Holanda y a Andrés Melgar. Las pinturas han sido atribuidas a Alonso Gallego, pintor procedente de Medina del Campo, pero asentado en Nájera desde finales del siglo XV hasta su muerte en el año 1546. Los elementos que se conservan son originales, excepto tres tallas que ocupan la parte central del primer piso. 

En el centro se encuentra una talla gótica de la Virgen del siglo XIV con las características habituales (rostro hierático, corona, niño sobre una rodilla y mano en alto sujetando una flor). El retablo estuvo situado originalmente en la cabecera del ábside central, cubriendo los ventanales góticos, pero en 1975 fue desmontado y trasladado a los pies de la iglesia. El templo no dispone de torre campanario, en su lugar hay una espadaña con dos cuerpos de campanas de estilo barroco.

Retablo mayor.

Retablo mayor. Cedida

Museo y biblioteca

Para terminar la visita, quedarían por ver el museo, la sala de reliquias y la biblioteca. El museo se encuentra situado en la antigua cilla y alberga la mayoría de las obras de arte que las religiosas han ido acumulando a lo largo de los siglos. 

En esta gran sala se almacenan retablos, imágenes, relieves, pinturas y objetos. Entre sus tesoros hay que destacar un Cristo gótico del siglo XIV, una caja hispanomusulmana de los siglos XI y XII, y varios retablos. Además, sobresalen dos tallas que representan a san Juan Bautista, del siglo XIV, y a san Pedro, del siglo XVIII. 

La sala de reliquias, por su parte, acoge una valiosa colección de objetos históricos entre los que destacan las herraduras del caballo de Santiago, que recogió Diego López de Haro en la batalla de las Navas de Tolosa y que entregó a su hija Urraca; varias calaveras de algunas de las once mil vírgenes; un trozo de la cruz de Cristo, que según la tradición se invoca contra las tormentas; las reliquias de los mártires de Cardeña (Burgos) del año 1609 y las de santa Engracia de Zaragoza del año 1694; y un relicario del siglo XVI. 

Para finalizar, en la biblioteca se pueden ver siete manuscritos procedentes de Cañas, destacando entre ellos un misal cisterciense castellano del siglo XIII.